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Secuelas de neumonía en adultos y síntomas de recaída

Secuelas de neumonía en adultos y síntomas de recaída

La neumonía es una enfermedad que afecta todo el sistema respiratorio y que puede llegar hacer muy peligrosa tanto en niños como en adultos, por ello es necesario que se atienda correctamente esta afección en el momento en que se comienzan a manifestar los síntomas característicos ya que puede llegar a perjudicar y comprometer el pulmón del individuo de una manera considerable, en este artículo te indicaremos cuales son las secuelas de neumonía en adultos y síntomas de recaída.

¿Cuáles son las consecuencias de la neumonía en los adultos?

Un acertado y pronto diagnostico junto con los medicamentos acertados, además del cuidado y atención de los pacientes de neumonía garantiza en principio una erradicación total de la enfermedad, pero no por ello exime a los pacientes de algunas complicaciones que se puedan presentar, sobre todo en aquellas personas que entran en los grupos de alto riesgo y a raíz de esta condición se pueden generar muchas secuelas, las consecuencias más recurrentes en los adultos suelen ser las siguientes.

Las bacterias alojadas en el torrente sanguíneo

La neumonía se produce por diversos microrganismos o bacterias que se alojan en el sistema respiratorio y sobre todo en los pulmones y cuando estas sustancias irritantes se propagan ingresando de forma agresiva en el torrente sanguíneo se produce una de las secuelas más comunes en los adultos que se denomina bacteriana. La bacteria o microorganismo más común que causa esto es la pneumoniae.

Una vez que esta condición bacteriana llega al torrente sanguíneo es muy factible y bastante probable que las bacterias invadan diversos órganos del cuerpo humano, afectándolos en gran medida. En el peor de los casos se puede propagar hasta el cerebro del paciente, originándole muchas más afecciones.

Graves dificultades para la respiración

Cuando la neumonía se agrava es muy común que los pacientes sientan graves problemas para respirar, ya que se produce afecciones pulmonares crónicas que son difíciles de detectar lo que genera la imposibilidad de respirar ya que obtener oxigeno suficiente no es tarea fácil.  Esta consecuencia puede llevar al paciente a la hospitalización inminente. Además de que es necesario utilizar algún respirador artificial que faciliten la respiración y la entrada de oxígeno a los pulmones.

Derrame pleural

El derrame pleural es una de las secuelas de una neumonía en adultos que se pueden producir como consecuencia de la mala evolución de la pulmonía es la acumulación de líquido que se produce en el espacio pleural, es decir esa acumulación de líquido en los pequeños y finos espacios que se encargan de recubrir los pulmones a manera de tejidos, lo que provoca que el pulmón no se pueda expandir por lo tanto llega menos oxígeno al cuerpo.

Estos tejidos se encargan de mantener aislados tanto a los pulmones como a la cavidad torácica, una vez que este líquido entra en contacto directo con estos tejidos se producen una complicación bastante grave para el paciente. Inmediatamente descubierta esta condición es necesario realizar una pronta intervención quirúrgica que permita drenar toda existencia de fluidos.

Los abscesos a nivel pulmonar

Esta condición claramente se asocia al incremento de una infección que produce pus por su gravedad, estos abscesos se producen principalmente a nivel de la cavidad pulmonar, cuando los alveolos pulmonares están comprometidos es necesario que se trata la complicación con ciertos antibióticos prescritos, pero en los casos más graves se necesita recurrir a la cirugía médica para drenar el pus que produce la protuberancia o el absceso.

Secuelas graves de la neumonía

Cuando se padece en alguna etapa de la vida un cuadro infeccioso y bacteriano como lo es la neumonía es muy probable que en las etapas posteriores a la erradicación de la enfermedad el paciente padezca de una serie de secuelas que se manifiestan a posteriori como son las dificultades constante para respirar, además de que también se pueden llegar a padecer de cuadros asmáticos, y sobre todo del deterioro progresivo de la función pulmonar.

Por ello las personas que padecen de neumonía son mucho más propensas a padecer diversas enfermedades asociadas a esa condición, aquí nombraremos las secuelas más características que se pueden llegar a presentar.

  • Diferentes tipos de alteraciones pulmonares como los de tipos restrictivas o también de tipo obstructivas.
  • Lesiones pulmonares.
  • Constantes y recurrentes infecciones respiratorias.
  • Leves disfunciones inmune pulmonar.
  • Daño permanente al pulmón.

Síntomas de las recaídas

Las recaídas y complicaciones suelen prevenirse si se aplica el tratamiento adecuado y se siguen las indicaciones del médico al pie de la letra lo que permitirá a su vez obtener una pronta recuperación, pero existen muchos casos en los que los síntomas de la neumonía suelen reaparecer al poco tiempo de culminado el tratamiento indicado, lo que hace suponer que se está ante una inminente recaída, ya que si esa recaída se agrava aún más puede poner en peligro no solo la salud del paciente sino también su vida.

Ante estas aseveraciones es muy necesario que se tenga en cuenta los síntomas que se padecen y que hacen creer que se trata de una recaída e inmediatamente se acuda al médico, sobre todo si el paciente se encuentra en uno de los cuadros de riesgo latente como lo son los niños y los adultos mayores de 65 años, en estos casos los síntomas más característicos que suelen volver a manifestarse son los siguientes.

  • Una tos recurrente y persistente que vuelve a parecer una vez que se había erradicado por completo.
  • Dolor agudo en la caja torácica que se acrecienta en la medida que el individuo respira.
  • Dificultad grave para llevar a cabo la respiración en cualquier momento del día, no solo cuando se produzca alguna actividad que comprometa agotamiento físico.
  • Cuadros de fiebre que superan los 39 grados, esto indica que la infección pulmonar puede haber vuelto.
  • La producción de flema que se evidencia al toser y escupir.
  • Además de que las personas empiezan a manifestar de nuevo ciertos síntomas como los mareos, las fatigas, y las náuseas.

Si la persona padece de alguno de estos síntomas que ya habían desaparecido con la aplicación del tratamiento médico es muy probable que se encuentre ante la posibilidad de una recaída de la enfermedad, lo que es mucho más perjudicial y peligroso que la enfermedad que se padecía al principio debido a que las consecuencias y secuelas se incrementan mucho más, por lo propenso del sistema inmune.

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