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Cuidados después de una neumonía en adultos mayores

Cuidados después de una neumonía en adultos

La neumonía se trata de una patología o enfermedad respiratoria caracterizada por un incremento de microorganismos dentro de los alvéolos que produce una inflamación en los pulmones de origen infeccioso que se traduce en dificultad y dolor al respirar. Esta patología suele ser bastante frecuente como causa de ingreso a un hospital sobre todo en los ancianos Por eso en este artículo nos enfocaremos en explicar sobre la neumonía en anciano y de cómo debe ser el cuidado después de una neumonía en adultos mayores.

Síntomas de la neumonía en adultos mayores.

  • Respiración forzada con sonidos en cada inhalación o exhalación.
  • Tos extrema que puede presentarse sin flema, o con flema, sangre y pus.
  • Fiebre alta.
  • Escalofríos.

Si no es tratada a tiempo la evolución de la misma conlleva otros síntomas, como son los siguientes:

  • Dolor de cabeza.
  • Liquido o pus en los pulmones.
  • Dolores musculares.
  • Dolores articulares.
  • Destrucción del tejido pulmonar que puede provocar una insuficiencia respiratoria.
  • Cansancio
  • Malestar general.
  • Alteraciones gastrointestinales
  • Alteraciones del estado de conciencia y desorientación.

Recuperación de neumonía en ancianos.

La neumonía suele mejorar rápidamente en ancianos que se encuentran hospitalizados, la cuestión es cuando el paciente es dado de alta pues algunos síntomas continúan. En este punto es fundamental tener los cuidados necesarios pues el riesgo de una recaída en este momento es mucho mayor y pueden incluso presentarse otras complicaciones.

 Que se debe hacer:

  • Continuar el tratamiento en el hogar con los antibióticos es fundamental para la recuperación de un cuadro de neumonía.
  • Si su origen fue debido a una gripe fuerte, se recomienda el uso de antivirales junto con los antibióticos.
  • Es fundamental mantener al paciente hidratado para ayudar además que los medicamentos puedan hacer efecto.
  • Tener al paciente en reposo, que se levante de cama solo si es estrictamente necesario, como para ir al baño.
  • Dependiendo de la gravedad del caso, puede ser necesario el uso de oxígeno.
  • Si el cuadro clínico no mejora, precisará de broncodilatadores.

Además de ello puede ayudarle de la siguiente manera:

  • Colocar un humidificador en la habitación. El aire húmedo y caliente ayudara a despegar la mucosidad de los pulmones. Si no tiene un humidificador, puede colocar sobre la nariz y boca del paciente un paño o tela húmedo.
  • Cada 3 horas ayudar al paciente a que haga respiraciones profundas para que comiencen a abrirse las vías respiratorias
  • Darle palmadas suavemente en el pecho varias veces, esto ayudara a aflojar y expulsar la mucosidad acumulada. Hágalo con el paciente acostado.
  • Demás esta decir que el consumo de tabaco, alcohol y drogas está estrictamente prohibido.

Qué esperar al volver a casa.

Una vez que haya sido dado del alta en casa, siguiendo el tratamiento al pie de la letra, notará que cada día disminuyen los síntomas:

  • La tos se reducirá cada día más. Esto puede tardar de 1 a 2 semanas.
  • Es común que el paciente tenga dificultades para dormir e inapetencia durante los primeros días.
  • La energía del paciente aumentará un poco más cada día.
  • Precisará de un reposo largo.

Cómo prevenir la neumonía:

  • Vacúnese anualmente contra la gripe y cuídese al máximo de no estar en contacto con personas que tengan infecciones.
  • Mantener un aseo personal es fundamental, por lo cual lavarse las manos de manera frecuente es recomendable para evitar infecciones.
  • Evite al máximo lugares de muchas concurrencia. A mayor cantidad de personas presentes mayor es la probabilidad de que alguien tenga alguna infección.
  • Si recibe visitas, es recomendable que las mismas usen tapabocas para evitar posibles infecciones. Recuerde que el paciente aún se encuentra en un estado de salud delicado.
  • Si está usando oxigeno en casa debe seguir siempre las instrucciones del médico. Bajo ninguna circunstancia cambie la cantidad de oxigeno que le haya sido especificada. Recuerde tomar todas las previsiones para el manejo adecuado del oxigeno en casa y tenga siempre una bombona de reserva.

Cuando es necesario llamar al médico

Si bien la recuperación puede ser lenta y algunos de los síntomas pueden persistir, es importante tener en consideración que existen algunas señales de alerta por las que debería contactar inmediatamente con el médico tratante.

Estas son las señales:

  • La respiración del paciente se hace más difícil. Es más rápida de lo usual y superficial. No se puede respirar de manera profunda.
  • Si precisa inclinarse hacia adelante para poder respirar mientras se está sentado y tiene dolor en el tórax cuando intenta respirar profundamente.
  • Si tiene muchos dolores de cabeza frecuentemente o si se siente somnoliento y confundido o si hay presencia de cuadros febriles.
  • Si esta expectorando secreciones oscuras o con sangre.
  • Si el paciente presenta síntomas de hipoxia como coloración azulada de las yemas de los dedos o alrededor de las uñas.

 

Otras consideraciones sobre la neumonía en ancianos

La mayoría de los casos de neumonías en pacientes ancianos requieran de una hospitalización prolongada. Esta patología suele ser un tanto complicada de diagnosticar de principio en pacientes mayores de 65 años, pues los síntomas suelen ser inespecíficos y sus manifestaciones son menores que en pacientes más jóvenes.

Es preciso señalar que, si bien la neumonía no es contagiosa, las bacterias y virus causantes de ella, si lo son. Por ello deben tenerse ciertas precauciones al estar con pacientes con neumonía. ¿Qué quiere decir esto? Que, si usted está en contacto con un paciente anciano con neumonía no necesariamente puede desarrollar usted el mismo cuadro, pero si pudiera presentar otros síntomas respiratorios debido a os virus y bacterias, como tos, mucosidad, dolor de garganta, entre otros.

Complicaciones potenciales de la neumonía en ancianos

La edad es un factor de riesgo en estos casos pues los pacientes mayores son más propensos a tener las defensas bajas debido a otras patologías cursantes o enfermedades crónicas prexistentes.

Existen patologías como las demencias, desnutrición, obesidad y enfermedades crónicas que facilitan la aparición de neumonías y a su vez dificultan su diagnóstico. Además, hay otros factores de riesgo que aumentan las probabilidades de que un paciente anciano desarrolle una neumonía como una simple gripe. La estancia en sitios de cuidados o ancianatos es un factor de riesgo para desarrollar estos cuadros clínicos.

Es posible recuperarse de una neumonía, pero requiere de un tratamiento estricto y reposo absoluto del paciente.

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